quejarnos vivir en paz, somos gays, musulmanes, católicos, budistas qué mas da

  • Evitar mostrar el conflicto como algo entre sólo dos partes, intentar mostrar a una variedad de grupos implicados. Evitar el maniqueísmo y el “o estáis conmigo o contra mí”.
  • Evitar que se distinga el “nosotros” de los “otros”.
  • Evitar tratar el conflicto como algo que sólo tiene lugar en el espacio y en el tiempo en el que ocurre la violencia física. Mostrar las causas y las consecuencias.
  • Contar los efectos invisibles: psicológicos, futuros, en otros grupos, en otros países.
  • Evitar que los bandos se definan a sí mismos repitiendo las mismas reclamaciones que sus líderes. ¿Están en completa sintonía?
  • Evitar concentrarse en lo que separa a los grupos, hacerse preguntas sobre aspectos comunes.
  • Evitar explicar la violencia con otro acto violento, es decir, reflejando sólo imágenes de los actos violentos.
  • Evitar culpar a alguien en concreto del inicio del conflicto. Ver cómo se comparten los problemas. Tratar de nombrar todo lo que ha hecho mal cada una de las partes.
  • Evitar centrarse sólo en el sufrimiento y miedos de una parte. Hacer de interés las reivindicaciones de todas las partes.
  • Evitar victimizar el lenguaje (devastado, patético, tragedia), contar lo que podría haber hecho la gente.
  • Concretar qué significa genocidio, tragedia, masacre, sistemáticamente…
  • Evitar adjetivos demonizadores como “cruel”, “brutal”, “bárbaro”…
  • Evitar etiquetas como “terrorista”, “extremista”, “fanático”, “fundamentalista”. Son formas de tomar partido.
  • Evitar considerar que la firma de documentos de una victoria militar o de un alto el fuego lleven a la paz.
  • Evitar estar esperando a que las lideresas y líderes ofrezcan soluciones. Explorar todas las iniciativas de paz.

Versión resumida y comentada del esquema de María del Carmen Gascón en “Comunicando paz”.