el blog de los proyectos de Olga Berrios

Momentos creativos

Gaseoso, líquido y sólido

Soy un pensamiento. Me dilato. Me coloreo. Me instalo. Diluyo lo demás sin avisar. Aprieto. Intento hacerme fuerte. Tener cuerpo, para que me describan y me vean más allá. Soy coqueto, ¿qué le vamos a hacer? Soy un pensamiento. Pero, ¿dónde estoy? Línea 2. Roja. Pasó Ópera… ¡Sol! Hay que cambiar. De nuevo, pongo el piloto automático.

Vuelvo a ser un pensamiento. Veo personajes, caras entre la gente. Rostros que se giran, que no puedo estudiar. Ya lo entiendo. Necesito personajes. Necesito un título. Un argumento. De repente, descubro que soy una historia. Pero parezco poca cosa. No sé por dónde empezar y por dónde acabar, de tan poca cosa que hay para contar. Un momento, ¿qué andén? No sé para qué pregunto. Siempre es el mismo. Supongo que por compartir, por no ser tan autónoma.

El tren en marcha. Diluyo lo demás sin avisar. Era una historia, ahora no sé que soy. Me enrabieto. No encuentro el camino de salida al exterior. Todo está oscuro. Me cuezo. Me quemo. Reboto con fuerza contra paredes que no entiendo. Con fuerza. Quizá soy energía. Ganas de contar, sin más. Energía frustrada. Energía inhibida. Energía acumulada. Energía reciclada. Energía nueva. Soy energía. Pero eso queda demasiado místico, ¿no? Espera. Llaman. ¡Es Trouxo! ¡Hola Trouxo! Bla, bla, bla. Era Trouxo, ¿eh? Vuelvo a hacerlo. Diluyo lo demás sin avisar.

Ahora me encuentro. Soy un sentimiento. Eso que ocurre a veces. Ese brillo de pelo que te recuerda a alguien. Esa cara que le da un aire. Ese gesto que duele. Te late el corazón. ¿Es ella?, ¿es él? Algo sonríe. Le buscas. No es. Otra vez te pasa. Le buscas la cara. Pero no le encuentras. Se va rápido. Te dices que no es. Soy un sentimiento, me convenzo. Soy ese sentimiento. El de buscar caras entre la multitud. Lo de que esa desconocida te recuerde a alguien. Me quiero diseccionar. Me quiero observar desnudo. Soy un sentimiento curioso, muy poco hablado. Muy poco compartido.

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