La Chufa curra en el centro hispano marroquí, por lo que habitualmente me pasa información para animar a las ladies a que asistan a las actividades.

Sólo una de ellas (Raquel, la mayor) es ya asidua. El resto, no van.

Hoy le he pedido a Raquel que le cuente a las demás cómo fue la actividad de la semana pasada. Luego les he comentado las propuestas más cercanas.

Cuando Raquel contaba su experiencia, le han preguntado que si había ido sola.

– ¡Sí! -ha saltado así como es ella, descarada- ¡Y volví a casa con mis dos tetas y los dos ojos en su sitio!

Parece que ella está un cansada de los recelos del resto para animarse a participar en otras actividades, para conocer gente nueva. Alguna vez ha dicho que son unas “susus”.

En otro momento, otra de las Raqueles ha sentido interés por las actividades y ha dicho de ir, pero no quería ir sola. Le he preguntado a la mayor por qué no van juntas:

– Es que nunca lo sabe con seguridad.
– Pues llamaros.
– No tenemos los teléfonos.
– Pues apuntad los números.

Y se han encogido de hombros.

Luego Raquel me ha comentado que ella -si no se animan- no quiere hacerse responsable: “Luego empiezan a decir a las siete que quieren volverse y tengo que ir con ellas”, ha refunfuñado.