Manipular o sesgar la información es la tendencia (real o supuesta) a presentar determinadas noticias de forma poco equilibrada.
Esa manipulación puede favorecer -por ejemplo- a determinados grupos étnicos, empresas, clases sociales o ideologías.
Algunas formas de manipular a las que podemos estar atentas son:
- Mentir. La mentira puede corresponder a toda una noticia o sólo a algunos datos de una información.
- Omitir la verdad. Ocultar parte o toda la información.
- Distraer. Centrar la atención en unos asuntos restando importancia a otros.
- Provocar problemas para ofrecer soluciones. Por ejemplo: promover la violencia para luego dictar leyes de seguridad que recortan los derechos.
- Transformar lo anormal en habitual. Si unas condiciones injustas de trabajo o una situación de violencia entre pueblos como el palestino y el israelí se sostienen durante años, el público acaba equiparando lo habitual con lo normal.
- Diferir las consecuencias. Presentar un hecho como duro pero necesario. Por ejemplo para imponer la paz en un país es necesaria una guerra.
- Atacar a las emociones antes que a la reflexión. No utilizar argumentos racionales, sino provocar miedos, temores o deseos en el público.
- Mantener al público en la ignorancia. Por ejemplo: no explicando de qué manera funcionan y se financian los medios, qué influencias tienen las y los políticos o utilizando un lenguaje demasiado técnico para sobre la economía o las leyes.
- Promover la mediocridad. Aceptar como bien vistas la falta de cultura y las actitudes pasivas como el apolitismo.
- Provocar culpabilidad. Hacer que el público se sienta culpable de la situación para evitar que se rebele.
- Dirigirse al público como personas de corta edad. Es probable que si nos dirigimos a una persona adulta con un mensaje pensado para alguien de 8 años, ésta tenga una reacción similar a alguien de esta edad.
Fuente: estrategias de manipulación.




