Esta anécdota es algo que se suele pasar por la cabeza a veces cuando recibes una nota de prensa. ¿De dónde habrá salido tal o cual dato?

Hoy mismo nos ha pasado esta pregunta por la mente y hemos sospechado que podrí­a tratarse de este cuento, pero aún no hemos podido verificar que -efectivamente- el dato estaba “actualizado”.

El cuento del dato de hace 10 años

Érase una vez una revista. Contiene análisis. En uno de esos análisis se utilizan datos de hace 10 años.

Ahora imaginad otra escena. Gabinete de prensa. Deben difundir el nuevo número la revista. Que mucha gente sepa de ella. Hay presión desde arriba. El gabinete de prensa sabe bien que -con una recopilación de análisis- la nota no va a llegar ni a la esquina. A nadie le interesará. Escoge uno de los datos de hace 10 años y se incluye en una de las líneas de la nota de prensa que se lanza.

Pongamos que un departamento de una agencia de información de nivel nacional recibe la nota. La publica, como tantas más, pero haciendo un refrito. Escogen precisamente el dato de la lí­nea como titular.

La nota se difunde. Los medios suscritos a los servicios de la agencia la reproducen. Casi si sin alterarla, sin comprobaciones. Proviene de una agencia muy poderosa. Comprobar el dato -además- ralentizará el trabajo: hay que adquirir la publicación y tienen que enviarla. No está online… Puede que incluso haya medios que comiencen a referirse a la publicación como “estudio” y no como “revista”. La bola de nieve coge forma.

Preguntas y comentarios

Bueno, ¿qué ha pasado aquí­?

  • ¿Reciben los gabinetes de comunicación demasiada presión para difundir cosas que tampoco pueden tener tanta difusión? ¿Las entidades saben moderar su volumen o les puede la ambición?
  • ¿Qué tipo de comprobaciones hacen las agencias de información de las notas? ¿Tienen capacidad para mirar todas estas cosas? ¿El sistema presiona demasiado?
  • ¿Se dan cuenta las agencias y los medios de que -por un solo dato- no sólo están metiendo la pata informativamente hablando sino que le están dando publicidad gratuita a una empresa o entidad?
  • ¿Al público le importa mucho este dato? ¿Da igual 4 que 80?
  • ¿Qué tipo de efecto causa en el público el continuo baile de cifras que sufren?
  • ¿La importancia que le dan los medios a los datos llamativos está justificada? ¿Demasiada obsesión con los datos gordos como criterio de noticiabilidad?
  • Si un dato es importantísimo pero no cambia en años, pongamos por ejemplo el nivel de pobreza en España, ¿los medios lo dan como nuevo porque es la primera vez que lo ve esa o ese periodista o porque consideran que es un dato importante?
  • Los medios que se den cuenta de que han metido la pata, ¿retirarán la nota a pesar de los minutos gastados en publicarla?, ¿se corregirán?, ¿lo percebirán como un error o pensarán que al público le da igual 4 que 80?
  • Publicaciones que no se pueden obtener en formato electrónico… ¿Por qué en ocasiones las entidades parece que hacen más difí­cil comprobar ciertos datos? ¿Deben cumplir criterios de facilitar el acceso a la información igual que las adminsitraciones públicas?
  • ¿Es realmente importante un dato si la cosa se hace sin mala fe, si es un despiste, si falta tiempo?
  • ¿Podemos justificar todo esto?
  • Y lo que más me abruma… ¿cuántas veces nos pasa esto al día?

Otro ejemplo de todo esto es -para mí- todas esas noticias que se han publicado sobre crisis y voluntariado.

No hay estudios a nivel nacional. Cogen datos de organizaciones locales. Percepciones. Y los elevan a titular: “La crisis aumenta el voluntariado”, “La crisis fabrica voluntariado”, “La crisis sienta bien a las ONG” (¡¡parece que nos mola lo jodido!!)…

Share

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>