Pues nada. Alguien lo ha dicho ya. Y me sumo reproduciendo parte del artículo de Leandro en CiComunica:

Joan Subirats dice “me ha sorprendido algún comentario de una federación de organizaciones para el desarrollo (a los efectos, la FCONGD) que además de alabar la figura de Vicente Ferrer decía al mismo tiempo la importancia de trabajar con una lógica menos heroica, menos personal, menos individual (…) creo que lo más importante de Vicente Ferrer es su capacidad de mantener el legado…” A lo que Mercedes de la Merced, agrega personalismo “hay un heredero (…) una fundación que seguirá su labor allí…”.

Tenemos que volver a la frase inicial “la cooperación ha quedado huérfana” para recordar que estamos hablando de cooperación. O deberíamos estar haciéndolo. La ‘cooperación’ pretende un diálogo entre iguales, un aprendizaje y ayuda mutuos, y en la avalancha mediática no encontramos casi ninguna aparición del pueblo indio, de esas personas que según Rafael Vilasanjuán son los actores de “una revolución que, aunque se ha llamado silenciosa, ha devuelto la voz y la palabra a quienes vivían en la nada.” ¿Dónde están estas personas que, a juzgar por el tono mediático, les ha sido devuelta la voz?

No están. A los medios no les importan (¿a nadie le importa? ¿nadie les echa en falta?). Son la foto de color que justifica la existencia del benefactor, y que por ley transitiva nos hace sentir tan solidarios/as a todos/as. Pero, ¿es culpa de los medios? ¿Sólo de ellos? Los medios tienden a devorar la corteza, visible y de fácil asimilación, pero también dan lo que las ONG les dan. Tampoco se esfuerza Moncho Ferrer, hijo de Vicente Ferrer, cuando en esta entrevista en El Periódico resalta una y otra vez conceptos como ‘los sueños de mi padre’, ‘nuestra misión’, ‘nuestra motivación’, ‘tenemos que continuar’…

Tampoco lo hace Ana Ferrer, viuda de Ferrer, en esta entrevista concedida también a la Ventana. Asegura, por ejemplo: “mucha gente cuando murió Vicente se sintieron huérfanos. Soy yo quien ha tenido que motivarles” (…) “todo lo hemos hecho Vicente y yo”. Se recuerda luego la expansión exitosa de la Fundación y cómo está presente cada vez en más pueblos. Y muchos otros temas personales, la relación de la pareja, el parecido físico del sobrino con su tío. Es éste último quien da el alegato final para recordar el porqué es importante la presencia de la Fundación en España: para lograr que la sociedad colabore para poder ayudar a resolver los problemas que ‘ellos’ tienen…

¿Alguna ONG ha dicho algo sobre toda esta legitimación mediática del paternalismo? Yo no he encontrado ninguna mención, ni tibia al menos. ¿Será que los medios no educan? ¿Será que a ninguna llama la atención? ¿Será que es políticamente incorrecto poner en tela de juicio nuestra bondad solidaria, la misma que nos da socios/as, padrinos y madrinas? ¿Será que, como dijo alguna vez un especialista en marketing y ONG, “lo que importa es que la gente se haga socia, luego ya habrá tiempo de concienciarles”? Si sabéis de alguna que haya dicho algo, decirlo por favor!

Las figuras, las y los líderes, las referencias son importantes. Esenciales. ¡Que se lo digan al colectivo LGTB!

Pero, ¿cuándo vamos a aprender a distinguir entre el paternalismo y una persona inspiradora?, ¿cuándo vamos a dejar de -sentaditas en nuestra casa- endiosar a gente que hace cosas para empezar a… hacer cosas de verdad?