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Comunicación en ONG: ¿Transparencia radical o transparencia útil?

Quizás habéis leído artículos sobre la transparencia radical.

Hace un par de años se hizo famosa la portada de Wired en la que una ejecutiva desnuda sostenía un cartel que rezaba:

“Desnúdate y…”

wiredcover

… Domina el mundo. Compañías inteligentes de todo el mundo comparten secretos con con sus rivales, bloggeando sobre productos en su fase de desarrollo, incluso admitiendo sus errores. El nuevo juego se llama TRANSPARENCIA RADICAL, y está arrasando en los consejos de administración de todo el país. Hasta los abejorros de oficina de Dunder Mifflin (la empresa papelera ficticia de The Office) se dan cuenta. Así que desnúdate y aprende como tenerlo todo, destapándolo todo.”

Decía Juan Freire:

La web 2.0 implica necesariamente transparencia, asumir la incertidumbre y aceptar la reducción del control, mientras que las empresas tradicionales han funcionado siempre con un control estricto sobre todos sus procesos y trabajadores y guardando de modo celoso en secreto casi todos los detalles de su organización. Pasamos del “libre de fallos” a la “beta permanente”.

Como sospecharéis, me encanta la idea de la transparencia radical. Sin embargo, desde las ONG no se realiza apenas comunicación (y por tanto transparencia) y las que realizan estas labores optan por una transparencia útil.

Caso

Os cuento un “hipotético” caso para que lo entendáis.

Se produce una escena vergonzosa en un acto interno de una organización que no suele practicar la transparencia radical. La escena dice mucho sobre problemas internos de participación en la entidad y queda grabada.

¿Publicamos o no publicamos el vídeo?

  • “Transparencia” útil: el vídeo no se debe publicar. Su publicación no será útil, sino que generará aún mayor conflicto y no cambiará las cosas.
  • Transparencia radical: si la organización tiene como política poder publicar absolutamente todo, quizás la escena ni se hubiese producido. Hay mucha gente que se escuda en el oscurantismo para actuar de este modo. La gente debe ser consciente de que su comportamiento tendrá consecuencias. Además, si se publica absolutamente todo, el vídeo queda enmarcado en un contexto. Es decir, no se publica (y subraya) sólo lo aberrante cuando generalmente todo pueda ocurrir con absoluta normalidad (pongamos).

Yo me estoy acordando de aquello que decía María Tellería, una profesora de la facultad:

Con tacto, todo -absolutamente todo- se puede contar.

¿Qué opináis?

2 Comments

  1. ¡Hola Olga!

    No voy a ser yo quién ponga en duda el valor de la transparencia en el mundo y, especialmente, en las ONG, y menos después de haberme pasado el fin de semana revisando un documento de más de 200 páginas sobre el sector en el que uno de los capítulos donde mayor énfasis se pone es precisamente este, el de la transparencia y la rendición de cuentas en sentido amplio.

    Pero creo que es importante conceptualizar y definir bien qué significan estos conceptos, no vayamos a pasar del secretismo al reality show, que tampoco sería un estilo muy positivo.

    El derecho a la privacidad es algo a conservar y por lo que deberemos luchar a muy corto plazo porque el gran hermano 2.0 está aquí. Por supuesto que ello no debe ser una excusa para esconder comportamientos indignos, en las ONG o dónde sea, especialmente si terceros resultan afectados, pero debemos entender que las personas tenemos múltiples registros de relación y que unas palabras o unas imágenes descontextualizadas pueden hacer mucho daño en aras de una transparencia a la que realmente no sirven.

    En fin, me imagino que estamos de acuerdo en lo que entendemos que de positivo tiene la transparencia, pero me ha parecido razonable comentar este matiz de cara a terceros.

    Un abrazo,

    Jaume

  2. Para mí (soy ex voluntaria y ex trabajadora del sector), la transparencia es el punto débil de las ONG. Incluso las pseudoauditorías de la cacareada fundacion lealtad se limitan a “contestame a unas preguntas y me las mandas por email”, sin ningún tipo de rigor ni criterio. La tónica habitual es lavar los trapos sucios en casa, y cuando se descubren,en muchos casos ni se ha lavado la colada y ya hasta huele mal.
    Hasta que muchas ONG(D) no superen este escollo, la gente seguirá desconfiando. Y muchxs de los que trabajabamos/desarrollábamos actividades de voluntariado sobre todo en proyectos de cooperacion internacional, seguiremos desencantándonos y abandonando.

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