Ayer celebramos la Asamblea 2009 de la Plataforma. Anteayer un encuentro de entidades y plataformas.

Me comentaba una compañera de una organización que hubiera querido expresar su opinión. Pero se había callado.

No creo que pueda decir que las ideas que comente son las de Fulanita Pascual, no las de la Organización Pascualita. Lo malo es que, cuando abra la boca, estaré representando a toda la gente de mi organización. Es lo que acabará pensando y utilizando la gente. Y -sin embargo- las ideas que quería comentar son las mías propias.

¿Es posible que no podamos distinguir entre una opinión personal y una institucional? ¿O es que hay quienes se envenenan tanto ante otras formas de pensar que utilizan este recurso del “tú representas, tú no opinas” para acallarlas? ¿No estamos echando a perder demasiadas ideas interesantes por esto? ¿Cómo contrarrestarlo?

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