Seguimos aprendiendo a escribir y a leer. Somos mujeres marroquíes.

A menudo se nos olvidan las vocales. Para variar, en lugar de los dictados convencionales, hacemos dictados de vocales.

En la hoja ya están escritas las consonantes. Hay rellenar los huecos con vocales. Así vamos distinguiendo, machacando la “familia pequeña pero importante” de las vocales.

Dicto la palabra.

p_l_m_ es paloma

Es fácil. Pero no están habituadas a las tareas del cole. Nos ha costado dos o tres días hacer el ejercicio con soltura.

Pero ahora ven los huecos e incluso “ven” una palabra antes de que yo la diga.

t_l_ es tela y también tele… ¡son geniales! ¡ya las ven!

A cada palabra nueva que leemos, intento sacarles descripciones e incluso debates.

– ¿Qué es tele?
– Una caja donde se ve todo el mundo.
– ¿Todo? ¿Marruecos se ve?
– En Al Jazeera sí.
– ¿Y en el resto?
– Muy poco, de pasada.
– Entonces no se ve todo, ¿no?

La conversación no va más allá.

– Teatro.
– ¿Os gusta el teatro?
– No he ido nunca. Pero no me interesa. Se disfrazan. Hacen cosas -se encoge de hombros.
– ¿Y el cine? ¿Películas?
– Tampoco lo veo.

Sólo con hablar del finde…

– ¿Qué hicísteis?
– Lo mismo de siempre: cocinar, limpiar, planchar, doblar ropa…
– ¿Y qué os gustaría hacer?
– Fuera olla. No comida.

Una de las palabras que nos ha tocado hoy en el dictado de vocales…

s_s_

– ¿Qué es?
– Soso. Comida sin sal.
– Pero también es otra cosa -ha dicho alguien-.
– Sí-sí… alguien seria, que no habla.

No quiero decir que las ladies sean aburridas, serias, poco habladoras. Lo que les ocurre es algo habitual en muchas personas, tanto marroquíes y bereberes de Carabanchel como españolas de Carabanchel o de la Loma del Royo.

Es algo educacional. Vital. El colegio, la familia, el barrio que nos hace sosas y sosos. Sosas y sosos en el sentido de la participación, de la opinión, de la inquietud.