Hay mucha gente que -al ver materiales de una organización- busca en ellos sellos de su pertenencia a redes. Se vuelven. “Trabajan en red, esto da confianza, prestigio”. Comentan. Y se quedan satisfechos.
Yo, cada vez que veo estos sellitos, desconfío. Me pregunto cosas. Y las dudas crecen proporcionalmente en relación a la cantidad de logos.
No quiere decir esto que piense mal de todas las entidades llamadas “de segundo nivel”, aglutinadoras, que comienzan sus siglas por aquello de coordinadora, red, mesa, bloque, federación, foro, confederación, plataforma, unión y cogollos semejantes.
No quiero pensar mal (siempre). Lo que me propongo es dudar. ¿Participan realmente? ¿Planifican y entienden esa participación? ¿Les da tiempo a participar en todas esas mesas? ¿Pagan y no participan? ¿Perpetúan repúblicas bananeras con movimientos y saraos que de poco sirven? ¿Pagan su membresía para que algunas personas vean su logo se sientan cómodas, tranquilizadas y satisfechas?
Como está de moda la expresión del “trabajo en red”, parece que se criminaliza que alguien cuestione el valor de estas organizaciones. Sin embargo, pienso que -para que realmente generen riqueza- habría que dudar continuamente del valor real que generan los recursos y esfuerzos invertidos en estas redes.





1 comentario en “Repúblicas bananeras en red”
[...] A veces pienso que la Plataforma es un ejemplito a pequeña escala de lo que ocurre en la sociedad. Como la gente no participa ni se informa (por pereza, desilusión, falta de tiempo, de ovarios), pueden suceder mangoneos, injusticias, falta de transparencia, luchas de poder ficticio y real… Eh, pero todo con mucho prestigio. [...]