La brecha digital es un nuevo tipo de exclusión. Se trata de la diferencia entre las personas que acceden y aprovechan internet -y en general las tecnologías de la información y la comunicación (TIC)- de las que no acceden a ellas o no las aprovechan.

Subrayamos que la brecha digital hace referencia tanto al acceso como al aprovechamiento. Es posible que tengamos acceso a este tipo de tecnologías pero que nuestro uso de ellas no sea provechoso o incluso sea nulo.

Factores de la brecha digital

Hay muchos factores que pueden incidir en que nos encontremos en un lado u otro de la brecha digital. Algunos son:

  • Económicos. Se relacionan con las personas que no pueden comprar un dispositivo para conectarse a internet o tienen el dispositivo pero la conexión resulta demasiado cara. Además, tampoco acceden a centros de uso gratuito de equipos con conexión o lo hacen de forma limitada.
  • Políticos. Afectan a las personas que viven en países con restricciones a la libertad de información y opinión, como Cuba o China. También afectan -a menor escala- a las personas que trabajan en administraciones, empresas u organizaciones con políticas restrictivas a este respecto.
  • Actitud. Las personas tecnófobas rechazan o temen internet de manera irracional, por lo que no acceden.
  • Capacidades diversas. Estas tecnologías no se han diseñado pensando en todas las capacidades humanas. Las personas con ceguera o deficiencia visual encuentran barreras a la hora de acceder a contenidos debido a que no se diseñan de manera accesible. Lo mismo ocurre con personas con definciencia auditiva. Las personas con discapacidad intelectual necesitan contenidos más sencillos y ayudas visuales. Muchas personas con la movilidad reducida no pueden acceder a los telecentros o tienen dificultades para manejar los teclados y ratones convencionales.
  • Lingüísticos. El idioma más popular en los contenidos y programas que se distribuyen es el inglés. Las comunidades que se comunican con idiomas que apenas tienen presencia en la tecnología tienen más posibilidades de estar excluidas del acceso y aprovechamiento de la tecnología.
  • Formación. La falta de conocimiento también provoca exclusión.
  • Tiempo. Las personas que deben hacer frente a grandes cargas laborales, personales o familiares, posiblemente no tendrán suficiente tiempo para dedicarle a la tecnología. Igualmente, se genera exclusión en las empresas, organizaciones o administraciones que no planifican el tiempo de adaptación y uso a estas herramientas.
  • Sexo. Generalmente, se ha fomentado la formación y el uso de la tecnología para los hombres, excluyendo a las mujeres.
  • Innovación continua, incompatibilidades y ausencia de estándares. La tecnología evoluciona continuamente. Quienes aprendieron hace 5 años a utilizar un ordenador, ahora no disponen de los conocimientos adecuados para aprovechar las herramientas actuales. Además, la venta y distribución de equipos, aplicaciones y programas incompatibles entre sí -y entre sus propias versiones- y que incumplen los estándares universales generan también límites para usuarias y usuarios.

Más información