Es frecuente que desde las ONG se pida a los medios de una forma más o menos explícita, un tratamiento benevolente, que se justificaría por la misión “humanitaria” propia de las ONG.

En cambio es muy infrecuente que las ONG publiquen autocríticas sobre la orientación o el impacto de su actividad.

Ambas actitudes son contradictorias con una buena política de comunicación, que es el sentido más genuino de la “transparencia”, considerada habitualmente como una categoría simplemente contable.

Las ONGD deberían ser las primeras interesadas en ser objeto de la atención del buen periodismo, no de aduladores, en mostrar a la ciudadanía una evaluación crítica de nuestro propio trabajo, que se basa en la solidaridad, no despertar la compasión ni hacia los pueblos del sur, ni hacia nosotros mismos.

Acsur Las Segovias, «Humo sobre las ONG», 24 abril 2007