Llevamos casi 90 sesiones del laboratorio impartidas por toda España y el otro día Flip me preguntaba si aún me pongo nerviosa cuando vamos a empezar un nuevo taller.

La respuesta es sí. El síntoma más habitual es que tengo que hacer pís siempre antes del taller. Pero, evidentemente, ya no me bloqueo como me pasó en los primeros talleres… que esos los di bastante antes de este proyecto.

Pero los nervios no son quizá tan protagonistas como son los dilemas. Esto es algo que me agobia mucho más.

En los talleres con-ti-nua-men-te estoy dándole al coco. Preguntándome cómo contar las cosas de la manera más precisa posible. Intento matizarlo todo. Dar caña, pero animar a la vez. Que la gente salga entusiasmada, pero con actitud crítica también. Que sepan de la censura, que se cuestionen la imagen que transmiten los medios en cuanto a internet, que piensen en otras maneras de usar un ordenador, que sean conscientes de que esto del ciberactivismo es un curro, pero que es bonito.

A veces incluso lo paso mal del machaque que me meto pensando que doy una imagen demasiado positiva…