Ya llevo un tiempo dando talleres y -sin darme cuenta- he ido adoptando mis propios trucos. Los comparto por si os sirven.

  • La voluntaria o el voluntario. Para hacer las prácticas, que suelen ocupar la mayoría del tiempo, pido a alguien que se siente en el ordenador con el proyector. Incluso suelo animar a alguien con muy poco nivel. Así controlo mejor el ritmo, porque de lo contrario me acelero un montón, dando por sobreentendidas cosas que no tienen por qué entenderse.
  • Anticiparse a problemas. En las prácticas suelen ocurrir muchos del tipo: no tengo correo-e, he olvidado la contraseña, sólo puedo entrar a mi correo desde el curro, etc. Pues para eso creé 15 cuentas de correo-e para prestar al alumnado. Además hay que ir advirtiendo estas cosas antes de que alguien quede descolgadx.
  • Presentación que relaciona identidad con nivel de conocimientos. Pido a la gente que diga su nombre, la entidad en la que colabora, sus necesidades y las herramientas que usa o les suenan. Así me hago una idea de por dónde va la cosa.
  • Comentario personalizado a la presentación. Casi para cada presentación individual intento apuntar una idea en la pizarra. Algo relacionado con lo que me cuenten: si la junta directiva no está por la labor, si sienten tecnofobia, si dependen de una empresa para actualizar un sitio… y después intento comentarlo todo, relacionarlo con lo que vamos a ver: brecha digital, CMS, herramientas flexibles, participación, etc. Quizá esto quita mucho tiempo, pero sirve un montón para acercarse más a la gente y para no hacer un curso “estándar”. Así apuntamos ideas y luego quizá prioricemos ver unas herramientas sobre otras.
  • Entusiasmo. La verdad es que me sale solo ¡a veces demasiado! pero no intento contenerlo. He pasado por demasiadas aulas con docentes que no parecían sentir nada y no creo que esto comunique bien. No es cuestión de transmitir que todo es fácil, sino hablar de los problemas y dificultades, pero siempre con la mente puesta en no echarse a correr ni hablar continuamente de marrones.
  • Multiplicar las voces. Muchas veces pregunto a la gente si tal o cual cosa les suena. Si hay gente que dice que sí, les pido que sean ellas/os quienes definan el concepto y hablen de él brevemente. Así el taller no se hace monótono con mi única voz y además otras personas aportan otros matices en sus explicaciones.
  • Crear expectativas. Quizá sea un error, pero menciono muchas herramientas sin parar a definirlas hasta más tarde. Esto sirve para crear expectación. Incluso a veces no nos da tiempo a verlo todo, pero puede que así consiga que les suenen e investiguen. Prefiero hablar de las posibilidades que tienen a ver en total profundidad una herramienta. Si un taller es de 4 u 8 horas, creo que el objetivo debe ser crear interés y curiosidad a saco, no fabricar expertxs en RSS.