Lo de convocar una entrevista abierta me pareció un ejercicio bonito de transparencia y cercanía. Pero -la verdad- no esperaba este tipo de preguntas.

Generalmente quienes me rodean bromean demasiado habitualmente con que destripo mi intimidad en el blog; cosa que no creo cierta, como ya he insistido en otras ocasiones.

Estas bromas suelen enmarcarse dentro de un discurso que relaciona Internet con lo superficial, el onanismo, la egolatría y el exhibicionismo.

Y las ideas calan ¡vaya si calan! aunque no se crea en ellas. Así que yo al abrir la entrevista ya estaba sudando, preparando posibles capeos a preguntas personales y preguntas insustanciales que me hicieran.

Sin embargo, me han vuelto a dar una lección: ¡no tiene por qué ser así! Las preguntas que he recibido son mucho más interesantes de lo que me esperaba. La gente que participa así y el tipo de personas que estoy conociendo a través del blog me hacen sentir realmente orgullosa y satisfecha de currarme un sitio así y dedicarle mi tiempo.