el blog de los proyectos de Olga Berrios

Infancia/juventud, Justicia social

Respuestas al meme “Cuéntame la solidaridad”

Respuestas al meme Cuéntame la solidaridad.

“La mañana en la que la policía cerró las floristerías de Praga”

La búsqueda de la verdad nunca fue para él un mero empeño teórico, sino un cabal ejercicio de vida activa. No podía haber excusas para quien siempre había defendido que la condición humana se caracterizaba fundamentalmente por su libertad.

Cuando en 1977 se le pidió que firmara una petición de apoyo al grupo de música underground, The Plastic People of the Universe, represaliado por el régimen comunista checoslovaco, Patocka respondió:

“Esa música no me gusta, pero lucharé para que puedan tocarla libremente”.

Se convirtió así, junto con Václav Havel y Jirí Hájek, en uno de los primeros firmantes del manifiesto conocido como la Carta del 77. Pocos meses antes de cumplir los 70 años, falleció víctima de un derrame cerebral y un fallo cardíaco tras sufrirduros interrogatorios en la cárcel de la Seguridad del Estado, alguno de los cuales duró más de 11 horas.

Al día siguiente, la policía política ordenó el cierre de todas las floristerías de Praga. En los archivos de la policía se encontró la transcripción de dichos interrogatorios. Ahí puede leerse: “Sobre su función de portavoz de la Carta del 77, declara haber asumido ese deber cívico por la buena razón de que era improbable que otro tuviera el coraje de hacerlo.”

Nos lo contó Merche.

Me llega el encargo de que te explique qué es la solidaridad. Creo que hace casi dos años hablamos de ella, sin preguntas previas, sin prepararlo. Estábamos recién estrenados en esta casa. Solas tú y yo en el salón charlando con la tele puesta, cosa rara en mí. Sin darme cuenta estaba puesto el telediario, casi silencioso. De repente te quedaste mirando fíjamente a la pantalla y viste la imagen de dos bebés conectados a miles de tubos en incubadoras. “¿Qué les pasa?”, me preguntaste.

Escuché maravillada la noticia y te la traté de explicar: un bebé había muerto y su corazón se lo habían puesto a uno que lo necesitaba y los riñones a otro diferente que también le hacían falta, pues los suyos no funcionaban. Jamás olvidaré esa tarde porque lo que para mí era una maravilla de la ciencia, para ti era algo incomprensible. Rompiste a llorar. Tu hipo y tu angustia te impedían casi oirme. No había consuelo: no comprendías que un bebé muriera. Sólo mueren las personas muy mayores, como el abuelo.

Sí, así es, no es lo normal, pero a veces ocurre. Pero su vida, dió la vida a otros dos niños… Creó que esa fue una de las primeras veces en las que viste un ejemplo de lo que era la solidaridad. Ahora ya sabes más y aprendemos más allá de los conceptos, a ponerla en práctica, no sólo con las palabras, cada día, en nuestra vida cotidiana.

Nos lo contó Elvira.

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