Esta es la excursión que más me gustó. Si en algún sitio realmente me sentí relajada fue en Boudha. Una stupa es un templo budista como éste (que es muy tocho) consistente en una construcción maciza y redondeada. En la parte superior suele tener pintados los ojos de Buda. (Ejem, yo les llamo estopas.)

stupa de boudha

A esta se puede subir, aunque no hasta arriba del todo. Desde allí se ve esta vista de la plaza circular (repleta de tiendas) en la que continuamente se escucha músicamantra (que también venden). Om mani padme hum, om mani padme hum…

desde arriba de la stupa

Los y las devotas se dedican a darle la vuelta haciendo girar los cilindros. Cada cilindro contiene una oración que “es leída por el viento” con el giro.

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Detalle de uno de los cilindros. Seguro que tienen un nombre técnico…

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En algunos templos hay cilindros muy tochos como éste en el que juegan las niñas y los niños.

jugando-orando

Alrededor de la plaza -entre las tiendas- a veces te encuentras algún templo. En éste asistimos a una especie de bautizo en el que se rezan mantras y se tira arroz a unas figuras horribles. Ya sabéis que a mí estas cosas me dan muy mal rollo.

templos alrededor de la stupa

Por la zona hay muchos más templos… ¡decenas! Este plano te los sitúa.

plano de las decenas de monasterios que hay en la zona

Los polis van armados con palitos.

poli armado con un palo

Las alturas están decoradas con estas banderas-pendones de colores que llevan oraciones inscritas que también se lleva el viento. Me encantan. La idea es que se dejan ahí, para que el viento rece, hasta que se deshilachan.

banderas-oración

Éste es el plato nacional de Nepal, el dhal bat. Consiste en arroz con sopa de lentejas. En esta ocasión me lo sirven con otras verduras de compañía, aunque bien pican las jodías.

dhal bat

Juegan al parchís.

juegan al parchís

Una gran imagen para despedirse de Boudha. Me dijo Julio que el 80% de la gente que visita este lugar acaba convirtiéndose al budismo. A mí el lugar consiguió convencerme de que me llevara un par de discos de mantras.

stupa

Escenas eróticas en los templos. Parece ser que no hay consenso sobre el significado de estas imágenes. Hay quien piensa que se pintaban como pedagogía para las nuevas parejas y quien piensa que era para alardear del lujo con el que se vivía en palacio.

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Una de las cosas que llaman la atención es la cantidad de puestitos como éste que hay por las esquinas de Nepal. Es el recuerdo de la violencia que hasta hace muy poco ha rodeado a este país. Por cierto, en los días que estuvimos allí el partido comunista presentó al Congreso una ley para establecer la república.

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Vegetación en los templos… Por cierto, Bhaktapur es patrimonio de la Humanidad y su nombre significa “ciudad de devotos”. También le dicen “ciudad de la cultura”.

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Maribel siempre socializando con la población autóctona.

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Un churrodonut, lúcidamente adjetivado por Julio como “perfectamente exportable”.

churro-donut

Algo que llama la atención mucho por estos lares… ¡¡alguien limpiando!!

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Los niños y las niñas con nosotros suelen hartarse. Dejan de pedir y se unen al grupo.

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De vuelta, en Kathmandu, para cruzar las calles más transitadas es necesario subir a pasos elevados.

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Más adelante, unas señoras nos dan a probar manzaperas.

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Cruzamos Thamel, el barrio turístico.

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Mundo de Agua en La2Noticias ^_^

¡Gracias Tíscar y Carol!

En Bhaktapur (Nepal) conocimos a Michael (se hace llamar así, tipo lista, porque los turistas no solemos quedarnos con sus nombres), que nos invita a conocer su escuela de pintura thanka. Su intención evidente es que compremos algo, pero como le hemos advertido que no lo vamos a hacer y a él no le importa, le seguimos.

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Michael me cuenta que algunas de las obras decoran templos y otras se venden a turistas occidentales.

Chich Carolo se queda frito.

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En el taller hay algunos adolescentes más aprendiendo este arte. Los mandalas son representacoines circulares complicadísimas.

Hay mandalas de la rueda del tiempo, la rueda de la vida, la vida de Buda, etc. Suelen explicar los caminos hacia el Nirvana y muchos, al mirarlos, te recuerdan también a una vista de pájaro de un templo.

Este mandala normalito que está pintando este chico creo que le llevará un mes.

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Nos cuentan que se tarda diez años en aprender este oficio. Éste es un maestro.

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En esta sala hay una familia al completo aprendiendo. Me parecen muy curiosos, pero alejados del Arte ya que más que la expresión de algo interno suponen la reproducción perfecta y de memoria de un modelo.

Tienen mucho que ver con la meditación y el cultivo de la paciencia, pero personalmente no me parecen de gran belleza.

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Este peazo mandala se tarda en hacer un añito. Se suelen trabajar entre 7 y 9 horas al día.

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Aquí tenéis de cerca un mandala, creo que dibujado por Michael. Si os fijáis, todas la figuras tienen un gesto diferente.

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Y éste es “el mandalón”, el más grande del pueblo. Participaron cinco maestros y también tardaron años. En él se representan mil figuras, cada una con un gesto diferente, cosa que no intenté comprobar, claro.

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- Entonces, ¿es verdad que la India existe? -me ha preguntado mi madre esta tarde cuando he llegado a Jaén. Me encantan las genialidades filosóficas que le salen de forma tan natural.
- Bueno, yo estuve con muchos indios y muchas indias en un lugar que parecía estar muy lejos. Puede ser que el avión diera muchas vueltas y nos dejara aquí al lado y fueran actores. Pero es una pregunta interesante.
- Es que lo que cuentan es tan tremendo que no puede ser. Y como sale en la tele… a veces parece tan lejos que es como inventado.

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Qué voy a contar cuando vuelva. Por qué palabras empezaré. Tendré ganas o no de contarlo. Quién querrá escuchar, sí, quién tendrá esa curiosidad.

Varias de las conversaciones que hemos tenido en el grupo han ido sobre esto. Transmitir lo que hemos pasado, esta experiencia.

Aunque quizá algo que llama la atención es la preocupación y la tristeza de muchas y muchos porque sabían con certeza que había bastante gente a su alrededor que no tendría ningún interés por lo que habían vivido.

Os va a parecer casi una conversación de terapia de grupo. Pero no os fijéis sólo en que no nos quieran escuchar, sino en qué es lo que no se quiere escuchar.

“Mis amigos me ven como la rara del grupo, la chalada con estas cosas”. “Sé que no han entrado al blog, aunque hayan leído algunos de los mails que envíe”. “Yo ni me he molestado en escribir”. “Comentarán con cachondeo que he estado de maravilla de turismo, le quitarán importancia. Como cuando vas a Ibiza a bailar”. “Yo tendré que escuchar la playa de los demás, pero el resto no entenderá esto. Y es importante para mí”. “Habrá gente que, cuando llegue, me preguntará dónde he estado y de qué iba eso. No se acordarán de nada de lo que les dije ni habrán intentado seguirlo”.

Yo tengo suerte. La mayoría de quienes me rodean, la gente cercana, lo han seguido. Algunas han llorado y algunas personas incluso se han documentado más sobre la India y las vidas de allí.