• Las noticias refieren 68 muertes de personas sin hogar a lo largo del año, aunque “éstas son sólo las muertes que se contabilizan en prensa, puede haber bastantes más”.
  • Estas cifras son “muy semejantes” a la cifra de mujeres muertas por la violencia machista y sin embargo “cuentan con un espacio informativo infinitamente menor”.
  • Además, las pocas que se cuentan, se invisibilizan dando más espacio a la información sobre los agresores que sobre las víctimas o calificándolas de muertes por “causas naturales”. Morir en un contenedor o en un banco de frío “es también otro tipo de violencia: violencia estructural”.
  • La prensa realiza un tratamiento “demasiado individualizado y atomizado” del problema, centrándose en casos puntuales y sin lanzar una reflexión o una denuncia sobre el sistema en general.
  • Aunque el colectivo de personas sin hogar está reflejando perfiles cada vez más diversos, como el de jóvenes, mujeres e inmigrantes, el retrato que reflejan los medios es el estereotipado: varón de mediana edad con problemas asociados a las drogas y la salud mental.
  • No existe un discurso político y cultural alternativo. Las movilizaciones que se reflejan son acciones puntuales, pero no se observa una fórmula de activismo incorporada al trabajo diario por los derechos de las personas sin hogar.
  • La calle sigue siendo un lugar “amplio, blando, difuso y con unos límites poco definidos”. Apenas se publican reflexiones sobre escenarios, regiones o el espacio público.
  • ‘Las personas sin hogar en la prensa escrita’, publicado por la Red Nacional de Entidades que trabajan con Personas sin Hogar.