Entrevista al escritor, filólofo y profesor Andrés Neuman.
Creo que la literatura, y por lo tanto el cuento, sigue siendo el vehículo por antonomasia de transmisión de los valores positivos y sobre todo de entender los valores negativos.
No creo en la literatura como vehículo de transmisión de valores como la concordia, la solidaridad o la bondad, porque eso sería excesivamente navideño.
Todo personaje literario es un laboratorio del alma humana.
El cuento es un género muy impuro, en sí mismo participa de dos culturas literarias: la poesía y la narrativa.
El vehículo, el eje de una historia es más el personaje que el argumento. Un cuento es una historia, pero es más un personaje que una historia. Es más fácil deducir una historia de un personaje que viceversa. Un buen personaje siempre da una buena historia. Pasa igual que con los seres humanos: si tú encuentras el quién, tarde o temprano encuentras el qué.
Cuando mi padre me contaba cuentos, en lugar de dormirme me despertaba más.
Creo que hay experiencias más universales de lo que creemos. Lo que pasa es que hay experiencias que se han contado desde diferentes estéticas. Todas las experiencias humanas –como el amor, la muerte o el viaje iniciático- se resumen en cuatro traumas y cuatro adquisiciones. Pero a esos arquetipos culturales, cada cultura les da una resonancia y formas distintas. Es el equilibrio desde lo universal a lo unitario.
Las torres de marfil son falsas. Dar la espalda a la sociedad también es una ideología entre el anarquismo y la aristocracia.
En cuanto al activismo, no creo mucho en la buena voluntad política de los escritores. Desconfío de los que se arrogan como profetas políticos o mesiánicos. Creo en el escritor que se da cuenta de que es ciudadano no porque lo decida, sino porque lo es. Eres un ciudadano, quieras o no.