Hablando con Merche se me ha ocurrido que si aún viviese aquí -en Jaén- probablemente La broma no existiría. O al menos no trataría sobre voluntariado y cosas de ONG. Aunque empecé a ser voluntaria aquí, en esta ciudad apenas existe un movimiento social interesante.
Por cómo es Madrid (y la cantidad de problemas que se juntan allí) era mucho más fácil que acabara dedicándome a los temas sociales.
Si siguiera viviendo aquí, aunque acabara siendo trabajadora social, quizá hubiera dedicado más tiempo a escribir, a pintar, a limpiar cerámica ibera o a tomarme en serio algún deporte.
P.D.: ¡Cinco años y medio ya!








