Pese a la munificente evidencia que hay en su contra, aún persiste la imagen del reportero como un Don Quijote manchado de nicotina que, sin dejar de atizarse lingotazos de whisky, incordia al Ayuntamiento airando sus trapos sucios con un artículo arrancado de su máquina de escribir al filo del cierre de la edición.

Paul Grey