Otras viñetas Así que sobre homofobia.
Algunos de los intentos que hicimos para el fotocómic.
Te ríes más haciendo el cómic que con lo que intentas contar.
Otras viñetas Así que sobre homofobia.
Algunos de los intentos que hicimos para el fotocómic.
Te ríes más haciendo el cómic que con lo que intentas contar.
Ney, Cris, Gema y yo os deseamos feliz 2007 con la elaborada y fascinante técnica de Gema de dibujar números con el culo.
Georgios Kyriacos Panayiotou fue arrestado en Los Ángeles en abril de 1998. Cuando la policía lo detuvo estaba en un baño público bailando funky con otros hombres.
A parte del sonado outing*, fue condenado a prestar servicios comunitarios por “conducta lasciva”.
Poco después, lanzaría esta canción con una letra traviesa.
Recuerdo que cada vez que veía este vídeo, buscaba una pareja de chicas… jajaja
* Outing = Sacar del armario a alguien por la fuerza.
Precisamente, ahora que se vuelve a hablar del fin del corralito en Argentina, me vuelvo a topar con este precioso proyecto llamado Liquidación.
Después de que los que mandaban vendieran todo el país, un grupo de argentinos y argentinas decidió ganarse la vida vendiendo lo único que no les pudieron quitar: la basura y los sueños.
Justo me acordaba de cuando era voluntaria en las rutas por Madrid para visitar a personas sin hogar. Había un par de tipos en el parque de Berlín que encontraba auténticas gangas y reliquias por la calle.
Bicicletas, muebles prehistóricos, pinturas, fotografías viejas… Se me ocurría que podrían utilizar herramientas como Loquo para montar negocio.
Godard tomó la palabra en “Siete por Siete” una vez, para decir lo que pensaba de los periodistas de la tele.
Acuérdense: era con ocasión del Nobel de Walesa. Su mujer había ido a recibir el premio en lugar de su marido al que había prohibido ir -ir a Estocolmo- el gobierno polaco; Godard dijo a los periodistas a propósito:
“Cuando la mujer de Walesa fue a recibir el premio, estaba en el centro del cuadro, y por primera vez desde hace mucho tiempo ustedes, los periodistas de la televisión, tenían a una mujer muy bella en el campo de la televisión, y de una manera completamente inesperada, y permanecieron a distancia. Ni lo saben. Yo diría: Tal vez precisamente porque era bella”.
Godard añadió: “Porque no era una maniquí, ni una actriz cuya profesión es mostrarse”.
Godard dijo lo que había que decir.
Era maravillosa la idea de esta joven polaca que iba a buscar el premio en lugar de su marido. De hecho, esto fue mortal de aburrimiento. Durante toda la ceremonia de entrega del premio, se esperó ver a esta mujer de cerca. Esto nunca se produjo.
Es extraño en este punto. Como si, en el periodismo, ciertas curvas estuvieran prohibidas, y ciertos ángulos también. Como si éste sólo pudiera producirse sino a partir de esta contención: mostrar sólo a la mujer de Walesa en el principio de su presencia, y no mostrar su belleza.
Una información verdadera habría mostrado a esta mujer, porque la mujer de Walesa era la mujer que él amaba, era más que Walesa.
Su mujer era aquel día la carta que les permitía remontar hacia el todo, el hecho entero de que ella no está separada. Al igual que un bosque no estaría separado del paso de una persona que lo hubiera atravesado antes de ser asesinada, como un vestido, una cabellera, una carta, una huella en el fondo de una gruta, una voz en una red telefónica.
Una información verdadera es a la vez subjetiva y tangible, es una imagen dada, escrita u oral, siempre indirecta.
Algunas veces pienso que el periodismo tendencioso, corrupto en cuanto tal, es el mejor periodismo, al menos restablece la ignorancia, hace dudar de la versión del acontecimiento.
Entonces se accede a él para corregirlo. Uno puede apropiárselo.
Es triste lo que digo, toda esta mala actuación que se hizo en televisión para fallar con lo de Estocolmo y el pequeño caballo polaco. La mujer de Walesa.
Marguerite Duras en “La vida material”.
Por cierto, la mujer de Walesa tiene nombre: Danuta Gołoś.
Hoy cumplo seis años como ovolactovegetariana. Ea.
Siempre que veas a centenares y millares de personas en su sano juicio tratando de escapar de un lugar y un puñado de dementes tratando de entrar en él, sabrás que estos últimos son reporteros.
HR Knickerbocker