el blog de los proyectos de Olga Berrios

Activismo, Justicia social

Los africanos no reparten medallas

Recuerdo que, antes de que Corrine y yo nos casáramos, en una de las reuniones que se celebraban en casa de tía Theodosia los jueves, conocí a un chiqoe que había estudiado en Harvard. Se llamaba Edward DuBoyce.

Tía Theodosia, como siempre, hablaba de sus aventuras en África y de la medalla que le había concedido el rey Leopoldo de Bélgica.

Ese joven era una persona muy nerviosa. Se le notaba en los ojos y en su manera de moverse. No podía estarse quieto.

Cuando tía Theodosia nos decía lo sorprendida y contenta que sintió al recibir la condecoración -reconocimiento de su ejemplar labor misionera en la Colonia real-, DuBoyce empezó a golpear el suelo con el pie, en un movimiento rápido e incontrolable.

Corrine y yo nos miramos alarmados. Era evidente que aquel hombre ya conocía la historia y no estaba dispuesto a escucharla por segunda vez.

Señora, dijo cuando la tía Theodosia terminó su relato y paseaba su famosa medalla por todo el salón, ¿es que no sabe que el rey Leopoldo les cortaba a los obreros que, en opinión de los capateces de sus plantaciones, no cumplían el cupo de caucho que se les fijaba?

En lugar de apreciar tanto esa medalla, señora, debería usted considerarla símbolo de su involuntaria complicidad con un déposta que explotó, tiranizó y aniquiló a miles y miles de africanos.

Todos nos quedamos mudos y helados, dijo Samuel. ¡Pobre tía Theodosia! Y es que, en cada uno de nosotros, existe el afán de que nos den una medalla por lo que hacemos. Que se reconozca nuestra labor.

Y, desde luego, los africanos no reparten medallas. Ni siquiera les importa que existan misioneros. (…) Debes pensar que los africanos no nos pidieron que fuésemos.

Fragmento de “El color púrpura” de Alice Walker. Editado un poco para recortar. Negritas mías.

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