Marcus Olson escribió en 1965 “La lógica de la acción colectiva”. Su análisis es muy importante para comprender la participación social. En este libro, analizó la popular figura del gorrón, polizón o “free-rider” como aquel que disfruta de los beneficios de una acción colectiva sin participar en ella.

Para ello considera determinante el tamaño de los grupos. Comprueba que el nivel de interacción de los grupos pequeños es mucho mayor que el de los grupos grandes, aunque sólo sea, en estos últimos, por la imposibilidad de establecer relaciones con todos los miembros del grupo a partir de un número considerable.

En los grupos pequeños, al poner en marcha una acción, si uno no participa, rápidamente recibirá una respuesta por parte del resto de individuos. Sin embargo en el gran grupo, es fácil que un gorrón pase inadvertido ya que el esfuerzo que no aporta se reparte entre todos, representando una cantidad menor de trabajo adicional para cada individuo, cuanto mayor sea el grupo.

De esta forma, el polizón puede llegar a la invisibilidad social. Olson plantea que una solución para la motivación individual es el incentivo selectivo, o premio por pertenecer a un grupo. Como ejemplos tenemos el corporativismo, los sindicatos, los colegios profesionales, las redes sociales, las mafias, etc.

Pedro Salvador, Oficina Regional de Voluntariado de Castilla-La Mancha.

Gracias, Aranchuki.

4 comentarios en “Teorema del gorrón de Olson”

Hombre Olga, por fin empezamos a hablar en el mismo idioma XD

Sólo quería hacer dos apuntes a cerca cdel la teoría del gorrón, ya que de estos temas de interacción social creo que algo sé (de hecho últimamente me dejo las pestañas estudiando estos temas)

1. Me pregunto si Olson llegó a sus conclusiones por sí mismo, que es lo más probable, o cometió una pequeña maldad. El hecho es que a partir de 1947, cuando la URSS se dota armas nucleares y empieza de verdad lo que conocemos como Guerra Fría, matemáticos al servico de los EEUU desarrollan lo que se conoce como la teoría de juegos. Su iobjetivo original era preveer modelos de comportamiento del enémigo en caso de una confrontación nuclear (si yo pulso el botón, ¿lo pulsará el otro? ¿bajo que premisas pulsará el otro el botón? etc. Uno de los resultados más populares de toda esta teoría es el famoso dilema del prisionero.
A estas alturas supongo que todo el mundo se pregunta qué narices tiene que ver esto con los gorrones. Bien, el caso es que a partir de esto, algunis se dieron cuenta de que se podrían aplicar a modelos de cooperación-egoísmo entre individuos, empresas, estados etc. Una de las conclusiones más aceptadas a partir de los modelos propuestos (y aquí hablo con cautela porque soy de letras y desde luego no soy experto en la teoría de juegos, así que si alguien tiene a bien corregirme, que lo haga) iba muy por el camino de lo que describe Olson. En un grupo de individuos altruístas y de individuos egoístas, los egoístas se van imponiendo poco a poco a los altruístas, porque les parasitan, pero ahora bien, si desaparecen finalmente los altruístas, el sistema, el que ahora sólo hay egoístas, revienta. Otro ejemplo popular de las apalicaciones de la reoría de juegos a estas cosas aparece en la película sobre la vida de Nash en escena aquella en la que entran tres chicas en el bar y todos quieren ligar con la misma.

2. No estoy de acuerdo con el concepto de 2interacción” de Olson. El nivvel de interacción no es más pequeño en grupos grandes que en grupos pequeños, y me explico. Olson cae en el error, a mi juicio, de interpretar el cocnepto de interacción social en los términos de una sociedad liberal occidental, donde el principal sujeto de derecho es el individuo. Evidentemente, a nivel individual, cuantos más individuos, menos intenso será el nivel de interacción (o menos integrado quizá sea la palbra) lo que no significa que las interacciones sean menores, de hecho pueden ser mayores. Ahora bien, como no sólo existen sociedades liberales y además no existen sociedades liberales perfectas (esto es, que respondan perfectamente a los modelos teóricos del liberalismo) resulta que los sujetos de la interacción no sonsólo los individuos, si no que tambi´ebn los son colectivos diferentes (los estamentos en una sociedad feudal, por ejemplo, o las asociaciones en una sociedad liberal, de hecho, de no ser así,, no existiría eso que llamamos “sociedad civil”). Ahora bien, ¿se puede aplicar esto a la dinámica interna de grupos? ¿se puede con ello evitar a los gorrones? Creo que en grupos grandes está claro que sí se puede aplicar, de hecho cualquier grupo que empieza a crecer tiende a estruturarse, dividirse en secciones, facciones o departamentos. Estos subgrupos se convierten en los sujetos de la interacción y dentro de ellos a su vez, según su tamaño, la interacción se realizará entre individuos o entre otras subdivisiones colectivas. Por ejemplo, la fundación Jorga, en el 2050 puede llegar a tener 2500 miembros. Si quiere tener un mínimo de eficiencia, comenzará a dividirse en departamentos especializados etc (creo que además hace poco escribiste sobre esto)Uno de estos subgrupos es el departamento de compra de bocadillos para media mañana, compuesto por 25 miembros. Pues dentro de este departamento de bocatas, la intearcción se realizará entre individuos, pero este departamento i nteractúa con el resto de la fundación a nivel colectivo. Más o menos.
Por tanto, yo creo que la mejor forma para evitar el gorroneo en la medida de lo posible, porque no creo que sea erradicable, siempre ha habido,y habrá gorrones, esta precisamente en la diversificación y nuclearización de los colectivos. Además, creo que esto también sería bueno para fomentar individualmente a los miembros del grupo. Así, si se organizan pequeños grupos de trabajo con su propia función los gorrones lo tendrán más dificil para pasr inadvertidos y los individuos verán progresar su trabajo y tendrán claro en que se traduce su aportación, sin tener la sensación de que ésta se pierde en la inmensidad del trabajo colectivo. Obviamente también harán falta personas con camapcidad de comprwensión global de la tarea para dar ocherencia al conjunto de los subgrupos etc, pero para eso se jerarquizan las tareas.
Tambén es verdad que esta política que llamaré “confederalista” por llamarla algo, implica otra serie de problemas y de posibles conflictos, pere este sería otro tema.

Siento el ladrillo.

Miguel
Noviembre 3rd, 2006

Nota para el 2050: la fundación Jorga debe promover la diversificación y nuclearización de los subgrupos en que se organicen sus 2.500 miembros.

Noviembre 3rd, 2006

No viene mucho a cuento (o si?) pero esto me recuerda la época en que fui la gorriona, más gorriona. Cuando era pequeña, en Venezuela, país en el que nací y pasé los primeros 20 años de mi vida, era obligatorio cantar el himno nacional antes y después de entrar a clase, en el patio del colegio, un himno que repetían 4 veces en la televisión todos los días. En fin, yo lo aborrecía porque la letra siempre me pareció muy muy violenta y sentía que no tenía nada que ver con quien era y tampoco tenía que ver con la persona adulta en la que me quería convertir. Pues bien, me propuse no aprenderlo apesar de la propaganda que se le hacía. Así que en el cole, yo era la gorriona, movía los labios y la gente cantaba. El director pasaba entre las filas para ver si de verdad cantábamos..menos mal que nunca me pilló, porque sino lo hubiera dicho en alto y yo era bastante vergonzosa. Así que me beneficiaba de ese grupo grande, de sus voces y callada me aferraba a mi promesa..que aún mantengo, apesar del tiempo y la distancia.

NeydaNo Gravatar
Noviembre 5th, 2006

[...] Por último, la reciprocidad negativa, mediante la que un individuo intenta aprovecharse de otro a cambio de nada. Esto es una forma de parasitismo o comensalismo y está relacionado con el teorema del gorrón. [...]