Pero no hay que ser muy espabilado para darse cuenta de que lo que nos está pasando no es una crisis pasajera. Estamos metidos en el ojo del huracán de una verdadera revolución. Los que miran lo que está ocurriendo desde fuera, morirán con ella. Sólo sobrevivirán, y no es seguro, los que se atrevan a sumergirse a fondo, los que se entreguen con pasión y exploten con rigor las posibilidades del nuevo escenario. Los que sepan aprovechar las nuevas oportunidades, los que acierten en la interpretación de las nuevas reglas.
Son ahora los lectores, los ciudadanos, los propios profesionales del periodismo los que, hastiados de tanta impostura, de tanta superchería informativa y, aprovechando el poder de la sociedad de la información, de la Red, de Internet, alzan su voz y denuncian la situación.
Porque, no nos engañemos, ha sido la llegada de Internet la que ha puesto al descubierto la precariedad de los medios tradicionales. El poder de la Red, de los categorizadores de información, de los buscadores, de las redes ciudadanas, de los blogs, está generando un nuevo ecosistema informativo en el que por primera vez el receptor de la información se puede convertir con facilidad en emisor y en controlador eficiente.
Lo dijo en junio Gumersindo Lafuente, ex director de elmundo.es. Vía Sergio.





