Silvia (pañuelo azul) nos invitó a Neyda (pañuelo rojo) y a mí (sorbiendo pajita imaginaria) a Barcelona para vivir las fiestas de La Mercè.
Silvia es otra de las redactoras de Canal Solidario, pero en la sede de Barcelona, y Neyda trabaja en la mina de Haces Falta.
Una de las cosas más chulas que hicimos fue ir a los correfocs. Son por la noche. En ellos, muchos grupos de personas se disfrazan de diablos y disparan con unas picas unas bengalas que van rociando al personal con chispas.
Tú tienes que bailar bajo el fuego, saltar, gritar, reírte y salir huyendo. Ah, y hay que ir bien preparada para la guerra: cubrir el pelo y la mayor parte del cuerpo con tela, si es posible húmeda, para no quemarte.
Además de diablos, también hay monstruos que disparan fueguito. La calle está tan oscura y llena de humo y pólvora que lo que vienes a ver tú es esto.
Lo único cultural-turístico-monumento que vimos fueron esta gárgola…
… y la pared de esta iglesia, que según cuenta la Silvia, se acuerda aún de los fusilamientos franquistas.
Fuimos a ver los castellers, que alguna vez había visto en la tele. Realmente es emocionante y la Silvia es adicta a ellos.
Como tradición me gusta porque está basada en la confianza, la fuerza y la unión.
Sólo que es un poco peligroso. Hace unos meses se mató una niña de las que copan las torres y por eso ahora llevan casco.
Había taaanta gente…
Un par de torres se cayeron. Aquí tenéis el momento congelado de una de las caídas.
Como presentí que iba a ser un poco peliagudo, a muchas de nuestras salidas no llevé la cámara. Por eso no tengo imágenes ni de los correfocs, ni de la familia rusa tomando el chino donde cenamos, ni de la crisis aeronáutica de Orlando y Neyda, ni de los fuegos artificiales en Montjuïc, ni del regreso de Mamen y yo al Bambi 2… y -por supuesto- tampoco del mercadona.
Conclusión: muy grande o, como diría la gran Silvia, ¡qué estupeeendo!












6 comentarios en “Silvia, Neyda y yo en La Mercè”
¡Pero qué estupeeeendo texto!!!! jajaja! muchas gracias niña! he vuelto a vivir todo el fin de semana, la única diferencia es que, esta vez, sin agujetas!!!! besitos!!
Chachi, me gustaría haber estado allí. Ah, el otro día estuve releyendo lo del Bambi 2 jeje (bueno, y del resto del viaje).
Da escalofríos esa pared de la iglesia…
A mí también me gustan los castells por estar basados en la confianza, la fuerza y la unión. También por otras cosas:
- Porque para hacer castells no basta que una, dos ni seis personas, hace falta un colectivo.
- Porque no pueden ser nunca personas de la misma edad: todas las edades se necesitan. Sin peques, no hay castell. Sin grandullones, tampoco. En tiempos de tanta segregación por edad, me parece un tesoro.
- Porque es una actividad que requiere paciencia, coordinación, esfuerzo, compañerismo.
- Porque cuando estás en la plaza viéndolo, piden gente para ‘hacer piña’ (apuntalar la base) y ésa es una manera de participar.
- Porque es una actividad de planteamiento simple, sin grandes liturgias, ni aspavientos.
- Porque es simple también en cuanto a la indumentaria y los utensilios. Los castellers llevan camisa, faja, pantalón de tela y un pañuelo en la cabeza. No hace falta nada más para hacer castells. Ni tan siquiera zapatos, pues van descalzos.
- Porque me parece bonito eso de querer llegar al cielo con la ayuda de los demás.
Como diría la Silvi: “esas pequeñas cosas que nos unen como pueblo…” ¡que divertido neeeeeena! esa salsanet, ese arena, ese carrefoc, castellets, esos bailoteos….ahora te toca a ti, guapeta, a ver cuando te vienes unos dias y nos dejas con agujetas a nosotras jejejje
Muchas gracias por el post Ol
Nuestro grito de guerra será ¡¡magdalenaaaaaaaah!!