Gennet Corcuera duerme siempre con el despertador debajo de la almohada. Si no lo hiciera, alguien tendría que despertarla. No tiene un sueño muy profundo, pero no puede ni ver ni oír.

Hoy, cuando la vibración de su despertador vuelva a despertarla, se levantará siendo la primera ciega y sorda congénita en España que puede entrar en la universidad, según la Organización Nacional de Ciegos (ONCE). (…)

La mano es para Genet y para los 6.000 sordociegos de España el soporte de su discurso infinito. “A través de cómo y a qué velocidad la mueve la otra persona puedo saberlo todo sobre ella”. (…)

Cuando termina la entrevista se levanta para despedirse. Reparte besos e insiste en la importancia de consultar la vida de Hellen Keller.

Entrevista de Daniel Verdú en El País.

Silvia (pañuelo azul) nos invitó a Neyda (pañuelo rojo) y a mí (sorbiendo pajita imaginaria) a Barcelona para vivir las fiestas de La Mercè.

locas3

Silvia es otra de las redactoras de Canal Solidario, pero en la sede de Barcelona, y Neyda trabaja en la mina de Haces Falta.

Una de las cosas más chulas que hicimos fue ir a los correfocs. Son por la noche. En ellos, muchos grupos de personas se disfrazan de diablos y disparan con unas picas unas bengalas que van rociando al personal con chispas.

Tú tienes que bailar bajo el fuego, saltar, gritar, reírte y salir huyendo. Ah, y hay que ir bien preparada para la guerra: cubrir el pelo y la mayor parte del cuerpo con tela, si es posible húmeda, para no quemarte.

correfocs1

Además de diablos, también hay monstruos que disparan fueguito. La calle está tan oscura y llena de humo y pólvora que lo que vienes a ver tú es esto.

Lo único cultural-turístico-monumento que vimos fueron esta gárgola…

gárgola

… y la pared de esta iglesia, que según cuenta la Silvia, se acuerda aún de los fusilamientos franquistas.

pared que se acuerda de los fusilamientos franquistas

Fuimos a ver los castellers, que alguna vez había visto en la tele. Realmente es emocionante y la Silvia es adicta a ellos.

mano

Como tradición me gusta porque está basada en la confianza, la fuerza y la unión.

Sólo que es un poco peligroso. Hace unos meses se mató una niña de las que copan las torres y por eso ahora llevan casco.

cochecito

Había taaanta gente…

cayendo (de cerca)

Un par de torres se cayeron. Aquí tenéis el momento congelado de una de las caídas.

Como presentí que iba a ser un poco peliagudo, a muchas de nuestras salidas no llevé la cámara. Por eso no tengo imágenes ni de los correfocs, ni de la familia rusa tomando el chino donde cenamos, ni de la crisis aeronáutica de Orlando y Neyda, ni de los fuegos artificiales en Montjuïc, ni del regreso de Mamen y yo al Bambi 2… y -por supuesto- tampoco del mercadona.

Conclusión: muy grande o, como diría la gran Silvia, ¡qué estupeeendo!

Si Galeano dice que “hasta que los leones tengan sus propios historiadores, las historias de las cacerías las seguirán escribiendo los cazadores”, los periodistas sociales venimos a ser un poco como los periodistas de los leones.

Pero en realidad quienes mejor podrían contar su historia son los mismos leones.

Por eso personalmente sueño con que el papel del periodista no sea tanto citar como ayudar a que las personas -por sí mismas- utilicen sus propias herramientas y canales de comunicación y no deleguen en los medios de comunicación su capacidad para expresarse.

Para mí, el futuro de los periodistas está más en que seamos orientadores, capacitadores, guardias de tráfico… y en que las personas que necesitan comunicarse tengan su propio vehículo para hacerlo y sean lo más autónomos posibles.

Los mandamientos del cooperante son los siguientes:

  1. Dejarás a la contraparte local protagonizar el proyecto
  2. Estimularás la autoestima en la contraparte local
  3. No ayudarás a quien no se ayude a sí mismo
  4. Cooperarás, no harás donaciones
  5. Atenderás el proceso: es lo fundamental
  6. Comprederás la cultura local
  7. Evitarás el norte-centrismo en tus análisis y en tu conducta
  8. No impondrás, pero aceptarás todo
  9. No te engañes: el poder está desigualmente repartido
  10. Serás puente: traducirás las dos lógicas
  11. Coordinarás tu proyecto con el de los otros
  12. Aceptarás que la meta no es ser querido por los pobres
  13. Descrubrirás que cooperar es aprender
  14. Te convecerás de que la finalidad de la cooperación es desaparecer.

Vía Blog de la asociación Amigos da Terra | Traduce Neyda

postal navidad

… de la Mercè.

Saludos desde Barcelona.

Sigo el debate de Pedro Cluster sobre cómo llamar a la gente que viven en la calle, copiando y pegando algo que redacté hace ya en la Wikipedia.

Durante la historia, se ha denominado a este grupo de población de muy diversas maneras.

  • Mendigos. Se trata de un concepto que se considera incorrecto, ya que sólo una minoría de estas personas ejerce la mendicidad de forma habitual.
  • Vagabundos. Se considera incorrecto utilizarlo para este grupo ya que muchas de estas personas son más sedentarias que nómadas, es decir, puede permanecer años y décadas en el mismo portal, cajero o rincón.
  • Carrileros. Se refiere a las personas que recorren los carriles y que también vagabundean, no sólo entre las calles, sino entre ciudades. Tampoco es generalizable, aunque haya personas sin hogar que sí cambian de lugar con cierta frecuencia, hay otras muchas que no lo hacen.
  • Transeúntes. Es un término probablemente tan incorrecto como vagabundo. Pone especial énfasis en que la mayoría de las personas sin hogar viven en las calles. No tiene por qué ser así, porque algunas residen en albergues.
  • Indigentes. Es un término demasiado general, ya que indigente también puede ser una persona que viva con su familia en una chabola o una persona inmigrante con un trabajo precario. Un indigente no tiene por qué ver rotos sus razos familiares y laborales de una forma tan extrema. Además este término suele relacionarse con carencias más materiales, cuando probablemente el problema más subrayado en las personas sin hogar no es la indigencia, sino la falta de autoestima, de voluntad y de relaciones sociales.
  • Sin techo. Es el término más famoso, aunque probablemente no el más correcto. Subraya sobre todo la carencia material de un lugar donde dormir, sin embargo se considera que las personas sin hogar tienen muchas más carencias como son las relaciones familiares, las relaciones sociales y la vida laboral. Además, el concepto “sin techo” también podría englobar a personas tan dispares como los pastores nómadas o cualquier grupo de población que viva a la intemperie.
  • Buena parte del movimiento asociativo español ha adoptado el término persona sin hogar para referirse a ellos porque consideran que la carencia más grande que tienen no sólo es un techo, sino además una familia y un trabajo, es decir: un hogar.

    De todas formas, la precisión en el vocabulario es sumamente difícil por la existencia de las connotaciones, que cambian según región, época e incluso persona. Probablemente la mejor regla que daría es tratar de ser respetuoso simplemente.

    Ayer la ministra de Sanidad nos sorprendía:

    La ministra de Sanidad, Elena Salgado, explicó que en este Real Decreto se elimina la exclusión expresa que había sobre estas operaciones de cambio de sexo en la norma que regulaba hasta ahora la Cartera de Servicios, y que fue aprobada en 1995. Ello no quiere decir, indicó, que estas operaciones se incluyan ahora en la cartera de servicios.

    Me parecía particularmente divertido este párrafo porque demuestra que el lenguaje político, periodístico y jurídico suele rozar con los límites de la lógica.

    Vamos, que la noticia viene a decir que el proceso de reasignación de sexo (mal llamado cambio de sexo), no se excluye, pero tampoco se incluye. Así que… ¡se quedará en el limbo!

    Traduzco. En realidad lo que quiere decir es que pasan la pelota a las autonomías y que sean ellas las que decidan.

    Ánimo a todos los que esperan a que este proceso no se excluya como derecho reconocido y ¡¡¡además!!! se incluya como tal.