Pozí, yo también soy un poco friki, lo confieso. Y encima lo grabo.

Estos somos mi hermana Eva, mi perro Oli y yo hace ya un tiempo. Respectivamente, hacemos el papel de El Señor del Antifaz, la gata Luna y Sailor Moon. Es una parodia del make-up! de la serie.

Terrible. Aunque no sé yo cuál es peor.

Hablamos de un periodismo que trabaja por la información que necesitan las personas para vivir libremente, que está de lado del ciudadano y que le escucha. El mito de la objetividad, que ha servido para mantener la industria periodística de las últimas décadas, ha sido utiizado en demasiadas ocasiones para enmascarar o pervertir de alguna manera estos principios. (…)

La dinámica propia de los blogs cuestionan el valor de la objetividad e introducen el reconocimiento de la subjetividad innata en cualquier expresión humana. Una de las aportaciones del formato de los blogs al periodismo es devolverle la voz personal que nunca debió de perder, pero que se diluyó en rutinas profesionales y fórmulas de distanciamiento con el público (con frías firmas de agencias, por ejemplo).

¿Cómo gestionar entonces esa subjetividad para poder evaluar la veracidad de lo que se nos cuenta/o de lo que contamos? A través de la Transparencia como método y la Honestidad como actitud. Viejos valores que se vuelven a actualizar en las redes digitales, y dentro de ellas en los blogs:

Subjetividad + Transparencia + Honestidad

Mi paisana, Tíscar Lara.

Bibi Z. nos ha contado sobre la primera televisión que vio, en 1957. Una de sus vecinas más ricas había adquirido una televisión y en cuanto su marido se iba al trabajo, las señoras del barrio se reunían en su casa para ver una hora de tele.

?Nos poníamos nuestras abbayas cuando hablaba el presentador?, se reía. ?Le costó dos semanas a Umm Adil convencernos de que el presentador no nos podía ver cuando nosotras le veíamos?.

Bagdad en llamas.

Hoy me he reencontrado con Maria Luisa después de muchísimo tiempo. Pero ella sigue hablando como si continuara viviendo en nuestro barrio.

Me pregunta por mi madre la afanosa, mi padre el grande, mi hermano el artista y mi hermana la estudiosa. Que si sé algo de Estefanía. Que dónde andará la Irene metida, “nuestra amiguita”, dice con rintintín. Que sigue con Paco. Que todas las tardes corre un rato, ya me ves con el chándal.

Le ha faltado recordarme que cuándo vamos a jugar ese partido de fútbol que dijimos que íbamos a jugar.

De repente me he sentido atrapada en una incongruencia espacio-temporal. Como si no estuviéramos en Argüelles esta tarde, sino en la Avenida Ruiz Jiménez hace siete años.

Sin embargo pronto se ha roto la ficción porque ha dicho algo que me ha hecho despertar:

¡Qué poco has cambiado, estás igual!

ana miyares

Cuando le entrevistaba esta tarde, Ana Miyares -directora técnica de Time Banks USA- me dijo lo siguiente:

En la cultura actual, se envía el mensaje de que para tener algo tienes que convertirte en un problema. Los programas sociales se diseñan para solucionar problemas, pero si te portas bien no hay programas.

Lo decía comparando las políticas sociales contra los problemas con los bancos del tiempo: unas son un listado de servicios para atajar una dificultad y los otros son un listado de servicios para intercambiar, con o sin problemas (pueden prevenir antes incluso de inventar el problema y su programa de prevención).

Se dice que una fuente pone en marcha el ventilador de porquería cuando, a la desesperada, empieza a contar hechos que afectan a un gran número de personas con el fin de englobar sus actos en una normalidad anormal.

banco del tiempoEn los bancos de tiempo, los clientes ofrecen horas por las horas de otras personas. Yo saco a tu perro a condición de que Pedro me enseñe a cocinar y tú cuidas a su hijo una hora. Cada cual ofrece algo a cambio de otras cosas.

He estado esta tarde en las I Jornadas sobre bancos de tiempo de Alcobendas y he apuntado cosas como las que siguen:

  • Se basan en que cada cual tiene alguna cualidad para aportar al resto.
  • Mientras el voluntariado es altruista, el banco del tiempo es un intercambio.
  • Todas las aportaciones se ponen al mismo nivel: la hora de un economista vale lo mismo que la hora de un ama de casa.
  • Reconocen la existencia del trabajo no remunerado.
  • Se valora el pedir, frecuentemente relacionado con la fragilidad y no considerado como una acción natural y normal.
  • Pueden incentivar más la participación de personas con discapacidad, inmigrantes o personas sin hogar, por ejemplo, frecuentemente entendidas como las que “reciben”. Les motiva el aportar también algo.
  • Afirman que no les quitan el trabajo a nadie. Aunque me da que podrían tener críticas por competencia desleal.
  • Alimentan la creatividad porque los clientes tienen que pensar e imaginar qué cosas podrían ofrecer, crear demanda a partir de sus propias cualidades.
  • Se puede entender como otra forma de economía y otro tipo de moneda.
  • No hay nada más efectivo que el capital humano.

Quizá es simplista, pero me preguntaba si podrían competir los bancos del tiempo con el voluntariado. Me gustan muchas cosas suyas como el intercambio, la alta participación que producen y lo locales que son.

De momento los veo como complemento, pero contaré más cosas cuando los conozca más a fondo y participe en alguno.