El infierno clasifica a los malos periodistas por su condición. Así encontramos a:

  • Los superficiales. Los que nunca investigan. Su castigo es escribir eternamente cosas sin sentido.
  • Los inexactos. Los que no contrastan fuentes, los imprecisos.
  • Los tendenciosos. No tienen matices. Están condenados a decir “sí” o “no”… para siempre.
  • Los altaneros. Son los que abusan de su poder. Se creen intocables.
  • Los sensacionalistas. Su castigo es gritar.
  • Los serviles. Los que se venden y responden a intereses. Van para donde sopla el viento.
  • Los calculadores. Son mercaderes, no les importa el periodismo. Sólo les importa el dinero.

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