En el día de Andalucía de hace nada menos que diez años empecé a escribir.

Así que el 28 de febrero es la fecha de la primera página de mi primer diario. Recuerdo que quise hacer una especie de alabanza del sentir andaluz y mientras escribía la cosa se quebró.

Igual ocurría en mis intentos por mimar la religión, pensar en ser misionera o muchos otros valores.

Rompiendo y rompiendo cosas descubrí muchas otras cosas. Las primeras las empecé considerando mías sin rechistar. De las segundas me apropié.

Al principio tenía numerados los cuadernos (llegué al 11 así), pero les perdí la pista y crecieron amorfos, desordenados y libremente.

A veces en tinta, otras en bits.

galletas danesasTengo incluso un manojo de hojas arrugadas en una caja de galletas danesas que considero uno de mis diarios. Me gustaba pensar que estaba escribiendo una buena merienda. (Vaya olgada.)

El caso es que esos diarios torpes y ególatras me han dejado la disciplina mental de ir escribiendo mentalmente lo que veo durante la mayoría del tiempo. A veces me sorprendo narrando involuntariamente las cosas.

Otra cosa que me han dejado es una herencia de nombres que ahora me suenan lejanos. Algunos son los de Lidia, Irene, Eva, Inma, Laura, Lola, Héctor, Wene, Isa, Susi, Estefa, Boti, Lucas, María Luisa, Jorge, Mamen, Isabel o María.

En el tiempo que llevo contratada, han pasado por la redacción de Madrid dos becarios. A ambos les encuentro una falta que a mí me costó también mucho superar… se trata de ser capaz de proponer temas para elaborar noticias.

Creo que cuando empiezas a trabajar -sobre todo si sales de un sistema tan reglado como el universitario- tienes la idea de que todo va a estar igual de estructurado.

Tu jefe o jefa, como tu profesor o profesora, te dará el título del trabajo.

Puede que incluso te proporcione la bibliografía, el enfoque y el guión para realizarlo paso a paso.

En los medios que he conocido nunca está tan claro lo que vas a hacer. A veces te asignan temas -sobre todo convocatorias de prensa-, pero otras veces, en especial en verano, el valor más preciado en un periodista es… la imaginación.

Puede que pienses que sacar un tema es fácil. Claro, dices “personas sin hogar” y, ¡ya está, tema!, ¿no?

Pues no. Tienes que acotar -no vas a hablar sobre todo en general-, elegir el género -noticia, reportaje, entrevista reportajeada…- y enfocar -¿tipo humano, científico, investigación?-.

Tienes que localizar posibles fuentes de información.

E, importante, tienes que acabar proponiendo un tema que no esté muy repetido o que -si lo está- tenga aspecto de actual.

Por otro lado, proponer temas tiene un valor especial. Es algo así como cocinar la pizza entera o comprar ya la masa hecha… hay parte que no es obra tuya.

No es cuestión de ser posesivo tampoco ni de buscar la auténtica originalidad -no creo que exista-, sino de “padecer” una inquietud creativa.

Proponer temas propios también es una forma de expresión personal, ya que la búsqueda y selección es tuya.

Además, si no propones ideas, a veces te conviertes en una carga para tu jefa o jefe si te tiene que indicar siempre tu trabajo. Cuanto más independiente e indispensable te hagas, probablemente irá mejor.

Fijaos en el perfil del latin king que han dibujado. Vía Así no son las cosas.

Estamos a la espera de próximas entregas de perfiles para engordar un poquito más nuestros prejuicios y seleccionar mejor nuestro fondo de armario para evitar extrañas confusiones.

Actualización:

  • Tan sólo en los años 1984 y 1985 surgieron en todo el mundo la misma cantidad de ONG que entre 1909 y 1984.
  • Cabe preguntarse si las ONG se han convertido en una herramienta más del sistema para perpetuar estas políticas que generan desigualdad.
  • Cada vez son más las instituciones ajenas a los valores reales de una ONG las que se amparan en estas siglas para su actuación.
  • Contradicción: que las ONG crezcan al mismo tiempo que hay una crisis en los movimientos participativos tradicionales.
  • Contradicción:que aumente el número de ONG al tiempo que éstas se alejan del ámbito de la política y que reciban dinero público mientras cuestionan algunas políticas del Estado.
  • Hay un sometimiento económico al Estado y una escasa acción para conseguir recursos propios.
  • No se cuestionan temas como la asimilación del lenguaje de la banca en las ONG.
  • El primer paso para iniciar este proceso es que las ONG en España se rearmen ideológicamente.
  • Contradicción: presencia de ONG sanas en sociedades enfermas.

Opiniones de Carlos Gómez Gil, sociólogo.

La mentira y la ocultación de información se utilizan también como mecanismo de defensa contra el odio o rechazo a las personas homosexuales (homofobia).

Algunos ejemplos:

  1. Utilizas “mi pareja”, “mi mejor amigo/a”, “mi amigo/a” o “mi compañero/a de piso” en lugar de “mi novio/mi novia”.
  2. Cuando alguien comenta el tipo de una persona del sexo opuesto, probablemente tú no opinarás nada o cambiarás de tema.
  3. Cuando aparece el tema del sexo, tú cambias de tema, no opinas o eres absolutamente ingenuo/a, ignorante o virginal.
  4. Ante un chiste homófobo, probablemente no te reirás.
  5. Posiblemente, si eres mujer, eres la que menos visibilizas tu instinto maternal.
  6. Adoptas una postura de distanciamiento respecto a todo lo homosexual, no entras en debates.
  7. Controlas la información personal, incluso omites comentar las zonas por donde sales y con quién lo haces.
  8. Cultivas una imagen heterosexual o asexual.
  9. Nunca tienes pareja -la tengas o no-.
  10. Cambias el género de tu pareja cuando te refieres a ella.
  11. Hay quien incluso se inventa novio/a, marido o mujer.

Dependiendo de las circunstancias y el valor, se pasa por unos u otros puntos.

Pero sí puedes convertirte en una especie de fantasma aprendiendo sobre comunicación a través del heterosexismo, el rechazo y la homofobia interiorizada.

Es sábado.

Las chirimoyas de la verdulería están duras hoy. A la dependienta se le caen los pantalones. Su hijo le ayuda a atender a los clientes.

Señoras maduras tienden la colada en la esplanada, en las cuerdas que hay atadas de árbol a farola y de farola a árbol.

Dice alguien que nadie se las lleva porque nadie quiere esa ropa.

También dicen que hace un tiempo aquí los gitanos vivían en horizontal -en chabolas- y ahora lo hacen en vertical -en viviendas de protección oficial-.

Es mediodía. Dentro de su coche, un hombre de piel oscura bebe ginebra directamente de la botella.

La estrecha calle rebosa de gente y de puestos improvisados de verduras en cajas y carretillas.

Un veinteañero chino abastece su tienda de alimentación transportando artículos en un carrito de compra. Seguro que los compró en el Día utilizando la tarjeta y todos los cupones de descuento acumulados.

En el supermercado, la cajera comprueba con la máquina la falsedad o no de cada billete que le dan.

“No le… sí le…”.

Una señora sentada en el suelo del patio intercambia cromos de jugadores con los chavales.

En mi barrio ha vuelto el tiempo de los cromos.

Usad contra las diarreas...

La mentira y la ocultación de información se utilizan como mecanismo de defensa contra el odio o rechazo a las personas transexuales (transfobia):

Jorge: Yo siempre -cuando he estado con amigas- he utilizado el neutro; por ejemplo: “¿Qué tal?, ¿estás cansada?”. Y respondía: “tengo sueño”.

Mario: Eso yo también lo hacía.

Jorge: Y alguna vez hice el esfuerzo de decir: “nosotras”, y es que me sentía mintiendo y completamente mal.

Javier: Para nosotros el vocabulario y el mentir es algo que nos marca mucho. Yo recuerdo que en octavo de EGB llevaba la carpeta forrada con fotos de una modelo de Penthouse (Risas), la llevaba cortada por los pezones, no se la veía los pechos pero estaba en bolas, y tú imagínate, todas las compañeras, están a esa edad tonteando ya con chicos, y yo todavía no había tenido relaciones con nadie y recuerdo que una compañera vino un día, así de avanzadilla, y me dijo: “Oye, pero ¿a ti te gustan los chicos?”. Y yo, como siempre estaba gastando bromas, le dije: “no, a mí me gustan los muebles”, y se quedó toda cortada como diciendo: “entonces ¿es sí, es no?”. Y me di media vuelta y me largué. (…) Pero te planteas: ¿yo porqué te tengo que decir nada?, te tengo que mentir y; si te miento, luego me siento mal. Yo creo que jugamos mucho con la ambigüedad.

Jorge: (…) Cogí y me fui tres meses a Estados Unidos. No tenía ni idea de inglés, pero me vino muy bien porque no tenía que hablar ni en femenino ni en masculino…

Hasta de esto aprendemos aspectos de la comunicación.