No se como tomarmelo aún. Creo que tengo que reflexionar un poco. Leo en El País, que se ha abierto una atracción en un parque de este tipo donde, una vez introducido el billetito correspondiente, unos monigotes mecánicos (bastante cutres, por cierto) infringen algunas de las más conocidas torturas a otro con mono naranja.
En el vídeo de abajo, se ve al creador de semejante invento, hablando del mismo. Entre otras cosas, comenta las reacciones que tiene el público cuando lo ve: dice que hay gente que se enfada, otros que apoyan su proyecto y cómo a él le parece de lo más interesante mostrarlo en un parque como el de Coney Island.
Al ver el vídeo, lo que más me alucina es la cara de la señora que viste camiseta color celeste. No me lo creo, ¡se está riendo!
Por eso no se aún como tomarmelo. Por un lado pienso: bien que se muestre así, a pie de calle, los horrores que viven esos hombres de forma totalmenteiilegal e inhumana, pero por otro lado pienso que este tema es demasiado serio como para dejar que la gente lo vanalice y se ría (como la señora).
Me hace pensar en lo poco reflexiva y crítica que puede ser la gente. Me aterroriza ser consciente de que vivo en un mundo lleno de ovejas. Con todo mi respeto por la de cuatro patas, oye.
Uno de mis trabajos en la oficina de Amnistía, se desarrolla dentro del equipo de ateción a activistas en Madrid. De hecho, comencé allí y luego me sucuestraron a trabajar primero, y colaborar después, con la dinamización de la página web y como me apunto a un bombardeo, ahora estoy entre dos aguas, haciendo cosas para uno y para otro. Total, un jaleo, pero yo ando tan contenta.
Una de las cosas que hacemos en la oficina, en cuanto a la atención, es usar un programa para contestar al montón de gente que contacta a través de la web para hacerse voluntaria. Es algo automático, las cartas están hechas y, según el código postal que haya marcado la persona, se envía algo tipo: “ya vemos que nos escribes desde Lugo. Para colaborar ponte en contacto con nuestro grupo allá. Sus señas son…”
Bien, el programa está bastante obsoleto. Muchas veces se cuelan códigos postales que no son de España y enviamos cartas que no corresponden. Además, no le estamos sacando todo el jugo que deberíamos: estos datos no se guardan automáticamente en ningún sitio, ni podemos hacer seguimiento de las personas que luego sí se apuntan desde el principio. Así, que en eso ando. Quedé que con que entregaría algo mañana.
Si alguien lee esto y ha trabajado con cosas parecidas (aunque no sea dentro del mundo del voluntariado) y se le ocurre alguna idea de hacer más poderosa (con pocos recursos) esta herramienta de “primer contacto virtual” con la gente que se acerca a nuestra organización y encima, lo quiere compartir, será muy muy bienvenido.
Los Juegos Olímpicos, digo. Ayer, estaba en el coche con Quique, después de un paseo por la Sierra de Gredos y lo oigo en la radio. Yo no tenía ni idea. Lo había conseguido: me había apartado de toda la algarabía de los juegos sin mucho esfuerzo y sin obviar otras noticias mucho más importantes.
Lo que lamento es que al final, todo siga igual. Una pena. Aquí van unas cuantas cosas que Amnistía documentó durante estos días con respecto a las violaciones de los derechos humanos en el país asiático:
Detención e imposición de sanciones a activistas –como la “reeducación por el trabajo”– por solicitar reiteradamente permiso para manifestarse en las zonas de protesta.
Continuos encarcelamientos o detenciones arbitrarias de periodistas chinos y activistas de derechos humanos que intentaban informar sobre violaciones de derechos humanos.
Denegación de permiso a peticionarios y activistas para participar en manifestaciones pacíficas en las zonas de protesta designadas por el gobierno en parques situados en torno a Pekín. El 18 de agosto, en respuesta a las reiteradas preguntas de los medios de comunicación, las autoridades chinas dijeron haber recibido 77 solicitudes para manifestarse por parte de 149 personas, pero que 74 solicitudes habían sido “retiradas”, dos se habían “suspendido” y una se había “vetado”.
El finde pasado, un muy querido amigo mío me decía: “no mezcles deporte con política” Y yo le contesté: “no, no es mezclar deporte con política. Es hablar de derechos básicos todo el tiempo, en época de deportes o de la vendimia..da igual el contexto, nunca deberían ser machacados”.
Para ver leer el artículo completo de AI con respecto al fin de los JJOO, pincha en www.es.amnesty.org
Tal como se cuenta desde hace unos días en Entre los Simios, Amnistía Internacional está enviado emails a todxs lxs ciberactivistas aunciando el fin de este tipo de aberrante práctica en Irán, según la magistratura del país.
Cuando leí el post de Dani el lunes pasado, inmediantamente me fui a la página de la sección española, esperando encontrar tan buena noticia en lugar destacado. Cual fue mi sorpresa (o no) al ver que no se le ha dado el bombo que debería merecer.
Es curioso, porque lxs activistas siempre decimos que se le deberían dar más visibilidad a las buenas noticias. Sabemos que de cara a las personas que no están metidas en su día a día, Amnistía suele parecer un sitio donde solo se le da a la cabeza, lleno de papeles y de pesimismo. Lo veo siempre que hago alguna entrevista a nuevxs activistas y lo oigo en boca de amigxs y conocidxs.
Es verdad que es un trabajo serio y que, al menos en Madrid (y en eso hay diferencia con respecto a como se vive la entidad en el resto del país) hay poco acto de calle y nuestra labor suele ser bastante “de oficina”. Pero también es verdad, que hay cabida para hacer muchas cosas y que parte de ellas, también son divertidas. Eso sin contar con las celebraciones que traen noticias como estas a todo el personal, remunerado o no.
Por eso mismo me da por pensar que debería estar en primera página. Tomo nota y la paso.